Discusión Presupuestaria “Un acto de brutal indiferencia con las regiones”

“No es primera vez que tengo la posibilidad de participar en la discusión presupuestaria de la región de Tarapacá; esta es ya la cuarta oportunidad que junto a una delegación del Gobierno Regional acudimos a las oficinas de calle Teatinos en Santiago, de la Dirección de Presupuesto, Dipres y la Subsecretaria de Desarrollo Regional, Subdere. Estuve en dos ocasiones con el gobierno anterior, y hoy también ya dos veces con el gobierno actual, y en todas estas oportunidades con más o menos simpatía por el gobierno, siempre con una actitud positiva y con la mejor disposición entendiendo que el bien superior es la región, acudiendo con convicción de representar la gran cantidad de necesidades que se demandan en nuestras comunas día a día en diversas áreas como salud, vivienda, infraestructura y desarrollo, sin embargo existe ya una constante de ninguneo hacia las regiones que parece política de Estado y que quise compartir con Uds”.

Ni el lugar, ni las personas

“Esta acto que de formas y fondos deja muchos sabores amargos y sentimientos de frustración, presenta algunas particularidades que francamente no comprendo ni voy a comprender. La primera situación que llama mucho la atención es que antes de viajar a la discusión del presupuesto las regiones son informadas respecto al marco presupuestario, tanto para los programas 01 y 02, de operación e inversión del Gobierno Regional respectivamente, esta es una señal tajante algo así como que no piensen en un peso más, porque no se trata de lo que solicitan sino de los que disponemos, situación que podrían comprender aquellos que piensan que Chile es un país limitado en recursos, pero todos sabemos que no es así, el problema en el país es que los recursos son mal distribuidos, lo que ha generado una profunda desigualdad. Esta situación no es la única falta de respeto del “Gran Santiago” con las regiones, sino que además son por lo menos dos hechos más frustrantes, el primero de ellos, que la discusión del presupuesto se realiza en el nivel central por intermedio de documentos, y no donde se encuentran las necesidades, que sería algo lógico, poder recorrer las regiones y constatar las demandas de los vecinos en terreno, por ello creo que el lugar no es ni será nunca el correcto, es fundamental llevar a cada región y conocer no sólo de las autoridades locales sino también de los propios vecinos las diversas problemáticas existentes. Por otro lado, las personas, mientras las regiones trasladan intendentes, consejeros, jefes de división y seremis, la contra parte, el nivel central, envía funcionarios, que mereciendo todo el respeto no tienen atribuciones sobre decisiones importantes para alguna situación en lo particular, algo que en esta última discusión presupuestaria nos incomodo desde el intendente hasta el consejo, profesionales con poco conocimiento y sin poder de resolución. Una actitud que molesta y decepciona”.

Sistema que retrasa o niega soluciones

“Esta discusión presupuestaria sigue presentando el mismo modelo de inversión, que para mí, no funciona, ya que mientras siga insistiendo a pesar de la diversidad de las personas y de los territorios, que las políticas de salud o vivienda sean abordadas del mismo modo, tanto en Huara -mi querido pueblo-, como en la localidad de Lautaro, un pueblo al interior de la Región de La Araucanía por ejemplo, el sistema continuará siendo el equivocado, las realidades sociales, económicas, geográficas y culturales son muy distintas. Por otro lado cuando además existe ineficiencia de algunas unidades técnicas el resultado no es más que un retrasa o simplemente el negar justas y necesarias demandas de nuestros vecinos, siendo muchas de ellas las más básicas en la pirámide de Abraham Maslow, agua o electricidad en algunos casos. Esta realidad que vivimos de un sistema que abandona nuestros problemas y abusa por intermedio de la centralización de las decisiones, es una enfermedad ya crónica”.

Flexibilidad del FNDR.

“Pero a pesar de todas estas barreras para disponer de la correcta inversión, que para mí pasa por cumplir anhelos de nuestros vecinos, entregando mayor dignidad y oportunidades de desarrollo para todos, existe otro gran problema, y que trataré de explicar en función de los números reales para el presupuesto del año 2020; 1.- Los recursos  propuestos para la región para el año 2020, son cercanos a los $ 450 mil millones, «PERO», 2.- estará administrado en gran medida por el nivel central, casi un 90% por intermedio de los distintos ministerios, 3.- el prepuesto de decisión regional llegará poco más de $ 43 mil millones y se encontrará presente en el FNDR, «PERO»,4.-  sujeto a ciertas provisiones, en distintas áreas, esto quiere decir que aunque fuera un acuerdo región, no podríamos gastarnos los $43 mil millones en Salud o Educación aunque quisieras. «PERO», 5.- además de tener que gastar los recursos en algunas provisiones especificas, estos recursos continuarán siendo condicionados a la autorización del nivel central en algunos casos, y a la aprobación de la rentabilidad social, mediante una evaluación del Ministerios de Desarrollo Social. Es decir incluso el FNDR un monto muy menor de inversión en la región, se encuentra capturado en tecnicismos.

El actual modelo altamente centralista, no sólo es abusivo con las regiones, sino también ineficiente, ya que con la estructura actual tampoco cumple en tiempo y forma con las diversas inversiones que esperan miles de miles de Chilenos. Debemos tener un estado unitario pero descentralizado, entregar poder, recursos y autonomía a las regiones, flexibilizar el FNDR y reformando el sistema de inversiones que entienda la diversidad de nuestra sociedad, solo ello nos podrá llevar por el camino que conduzca a recuperar esa confianza en lo público, realizando obras que anhelan nuestros vecinos en la cual su participación de los barrios a las comunas y las comunas a las regiones sea importante. Solo así podremos transformar Chile, desde sus regiones.

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