“No hay tiempo que perder, FELIZ AÑO 2019, 5 Desafíos para Tarapacá”.

No hay tiempo que perder, Tarapacá tiene todas las condiciones para situarse con liderazgo, en la discusión nacional respecto a convertirse en una región desarrollada y por que no, en las grandes discusiones de futuro.¿Por dónde empezar?, para mí 5 desafíos que abordar, pensando en el presente, pasado y futuro; Desempleo, Descentralización, Diversificación de la matriz económica, Diálogo, y Desigualdad. Este trabajo nos deben permitir no solo mejorar la calidad de vida en la región, sino también generar oportunidades para todos y todas por igual.

Este Gobierno llenó de expectativas a la comunidad, y aunque algunos sabemos que el principal obstáculo para lograr desarrollo en nuestro país, es cambiar este sistema altamente centralista y abusivo, hubo miles en Tarapacá que confiaron en el slogan y votaron pensando en que las cosas mejorarían, pero los números indican lo contrario.

Los últimos resultados del INE, nos muestran como la 3ra región con la tasa de DESEMPLEO más alta del país, superando el 7,4%, (trimestre Sept-Oct-Nov 2018) y la consecuencia de ello, miles de familias pasándolo mal, preocupadas, con alto nivel de estrés, sobre endeudadas, y haciendo grandes esfuerzos para conseguir algún tipo de ingreso, por ejemplo a través de la informalidad. Por ello, creo que nuestro primer gran desafío este 2019, debe ser invertir en infraestructura que genere mano de obra inmediata para reducir este alto índice, pero también, fortalecer el emprendimiento regional, con diversos programas que apunten a la productividad, y competitividad, y es en ese sentido, que debemos dejar de mirar a la minería y Zofri, como las únicas fuentes laborales, y respuestas al empleo regional, es una necesidad que el Gobierno, tanto central y regional, plantee la DIVERSIFICACIÓN de la matriz económica para Tarapacá, con convicción, acompañando planes y programas, e inversión. Sabemos lo potente que puede ser el turismo, lo estratégico de la agricultura, la ganadería, o lo innovador de la generación de energías renovables no convencionales y la acuicultura, por nombrar algunas de las actividades que pueden ser relevantes para emplear y emprender, pero todas ellas requieren liderazgo y visión, llevar el discurso a las acción.

En Chile no solo el actual sistema económico se encuentra agonizando, dependiente en gran medida de la sobre explotación de recursos naturales, minería particularmente, y una exportación de materias primas sin ningún valor agregado, sino también, el actual sistema de gobernanza de un país altamente centralizado. En el primer caso, en los últimos años han surgido algunas respuestas para agregar valor a nuestra industria, y el concepto de innovación llegó con fuerza para quedarse. Además, la propia creación del ministerio de ciencia y tecnología demuestra que existe un compromiso transversal, de que la I+d, la investigación y el desarrollo deben resolver nuestras brechas de competitividad. Pero en el segundo caso, respecto a la gobernanza, nos encontramos enfrentando un especial momento donde las regiones no podemos quedarnos atrás, el proceso de DESCENTRALIZACIÓN. Este ya comenzó, a partir del año 2020 elegiremos por primera vez a nuestra máxima autoridad, hoy el actual intendente, en el futuro, Gobernador Regional, quien liderará los grandes desafíos de esta región. Es aquí, donde debemos auto convocarnos a trabajar fuertemente, todos los actores regionales, en este proceso, administrativo, político y económico-fiscal. Debemos dejar atrás, este actual modelo, donde Santiago decide los proyectos en nuestra región, los autoriza administrativamente y luego nos envía los recursos para ejecutarlos, el mundo no obedece a este tipo de sistemas, tanto países desarrollados de ideologías de izquierdas o de derecha, son altamente descentralizados, ese debe ser nuestro camino, y así conseguir nuevas competencias que las regiones necesitan, por ejemplo en Tarapacá, respecto a vivienda y urbanismo. Poder contar con esta autonomía se hace cada vez más necesario, en un país con altos índices de DESIGUALDAD, ha quedado demostrado que desde la capital no se resuelven los problemas ni se acortan las brechas locales, nacer en un barrio como las condes, versus nacer en un poblado rural no es lo mismo, sin duda marca la vida y las oportunidades de esa persona, como por ejemplo con el fondo del TranSantiago, un sistema de transporte público, financiado por todos los Chilenos, donde se entrega servicios de wifi y cargador de celulares a personas en Santiago, y en la provincia del Tamarugal, furgones o micros, con condiciones mínimas, en caminos sin pavimentar y tipo calamina. Esa desigualdad, debemos combatirla, porque también en los últimos años hemos visto como en nuestra propia región de Tarapacá, algunas autoridades equivocadamente también aplican este nivel de centralización, o bien por beneficios personales, protegen la concentración de poder que ejerce Santiago sobre regiones.

Finalmente, una quinta dimensión o desafío que debemos trabajar es el DIÁLOGO, que lamentablemente en esta región se perdió por mesquinos intereses personales, por eso hoy, tratar de generar espacios comunes de discusión, es casi imposible, no existe comunicación del gobierno con la oposición, no existe diálogo entre el sector productivo y el académico, no existe comunicación entre actores públicos, ni tampoco de autoridades con sus dirigentes sociales, etc. Ninguno de los desafios antes mencionado tendrá alguna posibilidad de éxito sino somos capaces de mejorar nuestra comunicación, y entender que todos buscamos que a la región le vaya bien, y para ello prácticar la tolerancia, la empatía, con las personas que piensan distinto, es necesario, de nuestras diferencias cuando son manifestadas de forma constructiva saldrá la excelencia.

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